Ateu, fins que arriba el 25 de juliol
No em considero ateu, més aviat podria definir-me com a agnòstic (algun amic meu diria que ser agnòstic és una mariconada, que si s'és alguna cosa s'ha de ser ateu, però vaja...). Però quan arriba el 25 de juliol a la nit, quan baixem la Riera amb la Família Robafaves i envoltats de gent vinguda dels quatre punts cardinals (de la ciutat i de fora), en aquell moment tinc un Déu, així amb majúscules, i aquest Déu és en Robafaves. Quan sona el Bequetero i comptem fins a quinze una vegada rera altra, quan saludes gent que fa un any que no veus i que va, com tu, tot suada i mig borratxa, quan arribes a la plaça de Santa Anna i corre el vi, la cervesa, el calimotxo, quan saltes i balles amb l'Amat, la Nadia, la Cris, la Gemma, la Marina, en Salicrú, l'Aymerich, en Burgada, en Xandri, en Safont, en Xamat, en Radó (Trilleta, aquest any t'hem trobat a faltar.)... Llavors tinc clar que sóc un ultra del robafavisme, que per moments agafa tints feixistes i tot, com comentava ahir amb el meu amic Francesc. Només vaig trobar a faltar a en Jordi Merino i els seus ja mítics melons farcits, però amb la gentada que hi havia era complicat que ens trobéssim (tranqui Jordi, el año que viene estaremos por ahí de nuevo...). Després, pujant la Riera per dormir els gegants, al costat d'en Robafaves tota l'estona, em vénen records de quan era petit i el meu pare em pujava a les espatlles davant l'Ajuntament per poder veure els gegants ballar, i cantàvem "no n'hi ha prou"... Records d'infantesa, records de Santes. Ah, i a sobre, ahir, 25 de juliol del 2006, pot suposar una data pel record, un punt d'inflexió, oi Nadia? Temps al temps...
Vergüenza
Vergüenza. Vergüenza de pertenecer a la especie humana, a esa especie humana que cuenta con seres capaces de hacer uso del terror, de la muerte, de la violencia, del miedo... Vergüenza de formar parte de esa "civilización" que mira hacia otro lado cuando las bombas no paran de caer en el Líbano, cuando niños inocentes mueren asesinados día tras día sin que podamos hacer nada... "Daños colaterales", dicen los asesinos y sus cómplices. Algunos pasan del tema, otros lo pintan como una película del oeste donde unos son los buenos y otros los malos... A veces caemos con mucha facilidad en la simplicidad, supongo que nos gusta, y supongo que así es más fácil mirar hacia otro lado... Las cosas no son en blanco y negro, y mientras cada uno de los bandos implicados sigue recibiendo adhesiones y simpatías de todo tipo, mientras se sigue matando a inocentes, mientras en pleno siglo XXI se sigue recurriendo a la guerra como mecanismo de solución, me seguirá dando vergüenza formar parte de la especie humana. Me dirán tonto, iluso o "pacifista de diseño", pero me da pena, y vergüenza, mucha vergüenza, seguir asistiendo impotente a estas muertes inútiles e injustas, mientras quienes las deciden siguen comiendo y durmiendo sin ningún tipo de cargo de conciencia. Pena. Vergüenza.
Unos días por Irlanda...
Ayer llegué de Irlanda, donde he estado pasando unos días, y es que hay que aprovechar las pocas vacaciones de las que se dispone... El caso es que mi amiga Jimena lleva en Dublín ocho meses viviendo, y no podía perder la ocasión de visitarla allí. Han sido unos días fantásticos, paseando por Dublín, tomando Guiness en sus pubs, viajando hacia la costa oeste de la isla para visitar Galway, Cliffs of Moher y la zona de Connemara...
La verdad es que hemos aprovechado al máximo los días, y ya tenemos unas cuantas anécdotas más para apuntar en nuestra ya de por sí larga lista de peripecias, ¿verdad Jimena? Gracias por todo Raúl, Bea, y sobre todo, y como siempre, muchas gracias Jimena. Sé que no es fácil soportarme durante tantas horas a lo largo del día. Ah, y no dejéis de visitar Irlanda, y si podéis, no os quedéis todos los días en Dublín, salid a visitar todo lo que podáis. Merece la pena esta isla. Un lugar para volver y conocer más a fondo.


