El blog de Miguel Guillen Burguillos

31.10.06

Era post-Rossi: año 1. Cheste… menudo caos

Se ha proclamado campeón del mundo de MotoGP Nicky Hayden. Esto quiere decir que, por primera vez desde 2000, cuando el campeón fue Kenny Roberts jr., Valentino Rossi no gana el mundial de la categoría reina de motoclismo. No sé si este es el primer año de una era post-Rossi, pero está claro que habrá un antes y un después de esta temporada del 2006. Rossi, seguramente el mejor piloto de la historia, no ha podido ganar el mundial, y Hayden podrá contar a sus nietos que fue capaz de batir al italiano. Yo, sinceramente, no pensaba que esto pudiera pasar, pero ha pasado. Y aunque me considero rossista, en cierta manera me he alegrado de esta victoria de Hayden y del equipo Honda HRC. Y me he alegrado porque ya empezaba a aburrir este dominio tan aplastante de Rossi, estuviera en el equipo que estuviera. Me hubiera gustado ver a Dani Pedrosa en lo más alto del podio al final de la temporada, pero tendremos que esperar un año más. Estoy seguro, y ahora aún más, de que Pedrosa será el próximo rey de MotoGP, y creo que incluso está capacitado para batir los récords de Rossi. También me hubiera gustado ver a Sete Gibernau con su Honda Movistar ganando a Vale el mundial temporadas atrás, pero no pudo ser. Al final, siempre nos hemos tenido que rendir a la evidencia y al talento de Valentino, y, lógicamente, disfrutar de su derroche de espectáculo encima de la moto año tras año. Por eso somos tantos los rossistas fuera de Italia, a pesar de que a veces, paradógicamente, prefiramos la victoria de un piloto español.
El sábado 28 de octubre estuve con mi tío Manolo en Cheste, siguiendo los entrenamientos. La idea era estar todo el fin de semana allí para disfrutar de las carreras del domingo, pero decidimos volver a Mataró el mismo sábado. Me explicaré. Teníamos entradas de pelouse, que eran las únicas que pudimos comprar cuando decidimos ir al Gran Premio de la Comunitat Valenciana. Me habían comentado que el pelouse de Cheste no estaba mal, que se podía seguir la carrera bastante bien. Pero la realidad es que desde el pelouse del Circuito Ricardo Tormo no se ve absolutamente nada. Se trata de un cerro bastante apartado del circuito, y para observar el trazado tienes que subir muy alto, con la cual cosa distinguir a los pilotos se convierte en misión imposible. Cuando vimos que sería imposible seguir las carreras, máxime si tenemos en cuenta que tan sólo había una pantalla gigante y que no era seguro que pudiéramos situarnos cerca de ella, no veíamos claro volver el domingo para seguir las carreras en directo. Tristemente, era mejor seguirlas por la tele. Así las cosas, nos conformamos con vivir el ambiente que había allí (cojonudo, eso sí), colocar la pancarta que habíamos hecho el día anterior en una valla (¡y vaya si hubo gente que se hizo fotos junto a ella!), comer allí pan con embutido y tortilla de patatas, y salir del circuito después de finalizar los entramientos oficiales de MotoGP. Después ya decidiríamos qué hacer. Pero aún teníamos que enfrentarnos al caos. Desde que subimos al coche para dirigirnos a Valencia a pasar la tarde hasta que conseguimos salir a la carretera pasaron tres horas y media. ¡Tres horas y media! La gente indignada, impotente y atrapada en un atasco del que no se salvaban ni las motos. ¡Ver para creer! La desesperación fue tal que mi tío Manolo y yo decidimos que el domingo no volveríamos a Cheste a seguir en directo las carreras, y es que entre la situación de la pelouse y el caos que se avecinaba las perspectivas no eran demasiado halagüeñas. Así las cosas, nos dispusimos a pasar lo que quedaba de tarde en Valencia y coger carretera y manta hasta Mataró. Y así fue. Visita a la capital del Turia (bella ciudad, por cierto, queda pendiente una visita más sosegada), cena rápida y vuelta a Mataró, a donde llegamos sobre las dos de la madrugada. Y el domingo, como no podía ser de otra forma, a seguir las motos por la tele. Como siempre. En fin, que lo que pudo ser un fin de semana vibrante se convirtió en algo caótico. Pagamos la novatada, pero al menos pude disfrutar durante todo un día de la compañía de mi tío Manolo, un personaje donde los haya. A ver si el año que viene nos lo montamos mejor… ¡Ah! Enhorabuena también a Jorge Lorenzo. No es que el chaval sea mi ídolo, pero ha demostrado ser un crack. Y otro título más para nuestro motociclismo. Y los que quedan...

24.10.06

Madrid

“Madrid” es una palabra que puede significar muchas cosas. Para mí Madrid es una ciudad fantástica, sin par, como para mucha otra gente, pero sobre todo significa buena gente. Y yo tengo la suerte de conocer buena gente de Madrid, y digo con la boca grande que tengo buenos amigos en Madrid. Cuando voy a Madrid me siento en casa. No “como en casa”, sino “en casa”, y es que en este caso el matiz es importante. No me siento un extraño paseando por sus calles, entrando en sus bares ni viajando en el metro. Solamente tuve la suerte de vivir la cotidianeidad madrileña durante nueve meses, pero creo que fueron suficientes como para sentirme un madrileño más. Pero, sobre todo, en Madrid me siento en casa porque cada vez que voy puedo estar con algunas personas con las que me gustaría pasar muchas más horas de las que realmente paso. Por desgracia, la distancia, a pesar de lo que digan, importa, y uno se siente extraño cuando habla por teléfono con estas personas y no puede tocarlas. Porque aquel 2002 en que decidí irme a Madrid acerté de pleno: conocí gente cojonuda, y el tiempo, por el momento, no ha hecho más que consolidar nuestra amistad. Y es que, está mal que lo diga yo, pero soy un privilegiado. Un privilegiado por tener esos amigos que tengo en Madrid, que cada vez que voy a verlos me demuestran que son buenos amigos, que se alegran de verdad de que vaya a visitarlos. Un privilegiado porque, cuando necesito hablar con ellos, siempre están ahí. Carlos siempre está ahí, Jimena siempre está ahí, Mariví siempre está ahí… ¿Qué haría yo sin vosotros? ¿Qué haría yo sin esas confidencias, sin esa confianza? Eso de tener amigos lejos a veces cuesta de llevar, ya lo hemos hablado alguna vez, pero por lo menos nos sirve para vivir a tope los pocos días que podemos compartir a lo largo del año, en Madrid, Barcelona o dónde sea. Este fin de semana, como siempre, no me habéis decepcionado. Sois los mejores.

Tengo a mis amigos
en mi soledad;
cuando estoy con ellos
¡qué lejos están!
(Antonio Machado)

15.10.06

¡Ese equipo, oé!

Bueno, en el AV Cirera ya hemos empezado la liga 2006-2007. Ayer sábado fue nuestro primer partido oficial de la temporada, y la verdad es que no pudo salir mejor, con victoria por 7-3 ante el DAE FS de Quatre Camins. Debo decir que a un servidor, que se ha criado, futbolísticamente hablando, en los campos de tierra de fútbol grande, le cuesta adaptarse al fútbol-sala, a sus rotaciones, dimensiones y movimientos. Supongo que a medida que avance la temporada, sobre todo los que hemos llegado este año al equipo, nos iremos adaptando, o al menos eso espero. De momento, hemos empezado bien, ganando en casa y haciendo un partido bastante aceptable, aunque aún nos queda mucho por mejorar. Físicamente hemos trabajado bien en pretemporada, y eso se nota, pero falta por insistir en la táctica, y mucho... Lo mejor, eso sí, el ambiente en el vestuario, la gente cojonuda que forma este equipo. Las fiestas que nos quedan por montar... y es que, al final, esto del fútbol-sala no deja de ser una excusa para pasar buenos ratos, en el campo y fuera. ¡Vamos equipo!

1.10.06

¡Felicidades Rubén y Cristina!















Bueno, Rubén y Cristina, ya os habéis casado. Felicidades a los dos, todos esperamos que seáis muy, muy, muy felices, y que todos lo veamos y nos sigamos juntando en nuestras celebraciones. Ya sabéis que cualquier excusa es buena para liarla. Enhorabuena, de verdad.