5 cosas que probablemente no sabes de mí
El amigo Joan Safont me lanza un meme: explicar 5 cosas que probablemente no sabéis de mí. La gente que me conoce sabe que suelo hacer apología de mis rarezas, así que es complicado que algo de lo que voy a explicar no se sepa ya...Aún así, ahí va eso:1. Hay dos cosas con las que no podría vivir: la familia y los amigos. Seguramente la mayoría de la gente piensa lo mismo, pero en mi caso, si hay una razón por la que sigo viviendo en Mataró (bueno, en Cirera...) después de haber dado tantas vueltas, es por la necesidad que tengo de estar cerca de mi gente. Tengo que estar cerca de mis padres y de mi hermano, y poder hacer visitas de vez en cuando al resto de la familia (abuela, primos, tíos...). Es algo que no se puede remediar. Y de los amigos, ¿qué puedo decir? Es verdad que todos mis amigos no viven en Mataró, y es que también los tengo en Barcelona, Madrid y Sevilla, pero al final uno siempre acaba con los que nos llevamos aguantando desde los 4 años. Intento mantener el contacto con todos y cuidarlos al máximo, aunque a veces, y esto mi amiga Marta me lo reprocha a menudo, desaparezco sin dar señales de vida, normalmente cuando hay alguna mujer de por medio. Suerte que al final os tengo a vosotros...
2. Me encanta el flamenco. Quienes me conocen ya lo saben, y saben que además de escucharlo me gusta también cantar. No es fácil encontrar a alguien que sepa tocar flamenco con la guitarra, pero cuando coincido con alguien no puedo evitarlo y me arranco por bulerías, por alegrías o por tangos. Al fandango y a la soleá les tengo demasiado respeto como para destrozarlos... Y este año que justo ha acabado he podido cantar bastantes veces... Bueno, además del flamenco no me importa cantar otras cosas, y de esto pueden dar fe los amigos que compartieron conmigo Erasmus en Roma. Ellos tienen gran parte de la culpa de que haya perdido la vergüenza de cantar delante de más gente.
3. Hay dos ciudades que necesito visitar varias veces al año: Sevilla y Madrid. La primera es una ciudad hecha a mi medida, con su gente, su río, sus calles, su olor a azahar, su Feria, su Betis, su Cruzcampo bien fría… Siempre que voy me dicen que soy un sevillano nacido accidentalmente en Cataluña, pero mi sitio sigo pensando que está en Cirera. Suerte que ahora se puede volar a Sevilla sin tener que gastarse un pastón… Solo una advertencia: ¡cuidado con la mujer sevillana!, puedes llegar a perder la cabeza por alguna de ellas... Mi otra ciudad es Madrid, y no pueden pasar muchos meses sin que vaya a visitarla. Su gente, su noche, su centro, su metro, su caos, su bocata de calamares… Al final, cuando uno va a visitar estas ciudades va a ver a la gente que tiene allí, pero en mi caso particular es una suerte que mi gente esté en ciudades tan fantásticas como Sevilla y Madrid.4. Desde los 17 años he estado metido en política. Siempre me ha apasionado, y desde muy joven sentí la necesidad de involucrarme socialmente, y no sólo en un partido, sino en asociaciones de diferente tipo. Aún así, en los últimos tiempos, seguramente por la desilusión y un cambio en mis prioridades, he ido dejando este mundo progresivamente. Ahora me limito a seguirlo todo como mero espectador. Quizá empecé demasiado joven y me quemé muy pronto, aunque nunca se sabe...
5. No soporto el frío. Cuando llega el mes de septiembre y tenemos que cambiar la hora, oscurece pronto, hay que guardar las camisetas de manga corta... me entra el bajón. Me da pena decir adiós al verano y se me hace muy cuesta arriba tener que esperar tantos meses hasta que los días sean largos y podamos ir a la playa. Disfruto a tope del verano y de las horas de sol, y no puedo con el frío. Nunca entenderé a la gente que me dice que prefieren el frío al calor. Yo podría estar todo el año a 40 grados y la mar de a gusto. No me molesta el calor, sin embargo el frío...Paso el meme a Joan Salicrú, Nadia Quevedo, Jordi Merino, Joan Lleonart y Eloi Aymerich.
Gran película esta María Antonieta que se acaba de estrenar. Tenía curiosidad por ver el nuevo film de Sofia Coppola, sobre todo recordando el buen sabor de boca que me dejó Lost in Translation, y así, el mismo viernes del estreno, fui a verla. Y reconozco que disfruté viendo la película. Primero, porque me entusiasma el cine histórico, pero sobre todo porque no se trata de una película histórica al uso. Y es que la directora tiene la habilidad de convertir a un personaje como María Antonieta, que vivió en una época tan diferente a la nuestra como el siglo XVIII y en un lugar tan especial como Versailles, en una heroína contemporánea. Una heroína que consigue evadirse de las obligaciones reales, que disfruta de las fiestas y del sexo, y que planta cara al protocolo.



















