Diez años sin Miguel Ángel Blanco. Si levantara la cabeza…
En los últimos días se han producido numerosas detenciones de miembros de ETA, y yo me pregunto: ¿por qué aumenta exponencialmente el número de detenciones cuando ETA anuncia que va a volver a matar? ¿es que cuando hay una “tregua” las fuerzas de seguridad del Estado (y el Gobierno) hacen la vista gorda? No me creo que estas detenciones se produzcan solamente porque efectivamente ahora ETA está reorganizándose y preparando atentados y antes no lo hacía. Esto, perdonen ustedes, no se lo cree nadie. ¿Por qué se encarcela ahora a Otegi y no durante la “tregua”? Un poco sospechoso todo ¿no?... Que el Gobierno hace todo lo posible por acabar con ETA no lo pone en duda nadie, a excepción de quienes quieren subir al poder a cualquier precio, incluido el uso partidista de la política antiterrorista. Pero que el Gobierno de Zapatero ha tenido equivocaciones en este sentido lo reconocen incluso los correligionarios socialistas, y es que, con el terrorismo, no se puede pecar de ingenuo, y no se debe hacer ninguna concesión si verdaderamente los terroristas no tienen voluntad de encontrar una salida negociada al conflicto.
Que para acabar con la violencia en el País Vasco será imprescindible abrir negociaciones con ETA está claro, pero si antes los partidos demócratas no se sientan a hablar seriamente del tema no habrá posibilidad alguna de alcanzar el éxito. Y aquí, quienes deben cambiar su actitud de forma radical son, en primer lugar, los dirigentes del PP. El PSOE, en materia de antiterrorismo, se mantuvo siempre al lado del Gobierno de Aznar, incluso cuando éste negoció directamente con ETA, y ahora no se puede entender que Rajoy se empeñe en conseguir votos utilizando la lucha contra ETA. Pero no será suficiente la alineación sin condiciones del PP al Gobierno si este último no mantiene una actitud responsable en la lucha contra el terrorismo, contando de verdad con el trabajo del resto de fuerzas políticas, y para ello resulta imprescindible también una reformulación del Pacto Antiterrorista, con la entrada en él de todas las fuerzas democráticas.
Pero el final del túnel no sabemos aún donde está, y todo hace indicar que aún nos falta mucho para alcanzarlo. Primero, los partidos democráticos (y también las penosamente instrumentalizadas organizaciones de víctimas) deben mostrar una voluntad creíble de trabajar juntos para acabar con ETA, y el panorama actual no es precisamente el más halagüeño. Después, y cuando verdaderamente sea posible, habrá que restablecer las negociaciones con los terroristas, mal que les pese a algunos.
Hace diez años, el PP llevaba poco más de un año en el poder. Aznar sería el Presidente del Gobierno durante siete años más, y el socialista Zapatero le relevaría en marzo de 2004. Han pasado muchas cosas en estos diez años, gobiernos de distinto color incluidos, pero pese a todo, si Miguel Ángel Blanco levantara la cabeza, pensaría: “diez años y seguimos igual: ETA sigue matando, sin mostrar el más mínimo arrepentimiento y sin contemplar en absoluto la posibilidad de entregar las armas”.
¡Soluciones ya!, la sociedad española lo pide a gritos desde hace ya demasiados años. Que el tema es complicado ya lo sabemos, ya se encargan de repetirlo constantemente los políticos, pero no por ello no deben afrontarlo con valentía y determinación. Y pese a todo, estoy convencido que veré con mis propios ojos el fin de ETA. Ojalá no tengamos que esperar muchas muertes…
