El blog de Miguel Guillen Burguillos

24.2.08

Paco Candel y los otros catalanes

La reciente muerte de Paco Candel hizo que me acercara a un clásico, “Els altres catalans”, seguramente su obra más conocida y uno de esos libros que deberían ser de obligada lectura en los institutos de secundaria catalanes. Candel fue una de aquellas miles y miles de personas que tuvieron que abandonar su tierra para venir a vivir a aquella Cataluña de la posguerra que era tan diferente de la que conocemos en la actualidad. Todo ello le llevó, inexorablemente, a convertirse en charnego, con todo lo que eso conllevaba y conlleva, aunque en su caso particular sus inquietudes culturales, su inteligencia y su trabajo le llevaron, además, a convertirse en un referente de aquellos “altres catalans” de los que habla en su libro y de los que tanto se ha hablado, se habla y se seguirá hablando.
Candel habla de las barracas de Verdum, de la Trinitat y de Can Tunis, de aquellas ciudades dormitorio que se levantaron en Cornellà y L’Hospitalet, de las fatigas que pasaban aquellas gentes llegadas del Sur, de las malas condiciones de los barrios que habitaban, de sus luchas, de sus penas y sus alegrías, de sus necesidades… Seguramente el retrato más fidedigno de la realidad del charnego lo hizo Candel en “Els altres catalans”, y probablemente fue eso lo que lo convirtió en una obra de culto.
Hoy seguramente muy pocos jóvenes conocen este libro, y lo que es peor, se crea un vacío que dentro de menos de dos generaciones será muy difícil de llenar: el vacío que supone olvidar nuestros orígenes. Se habla mucho últimamente de la “memoria histórica”, cosa que está bien, pero se olvida que “memoria histórica” es también el recuerdo de las vidas de aquellas gentes que llegaron a Cataluña, como hoy lo hacen muchos otros, con una mano delante y otra detrás, con una maleta de cartón atada con un trozo de guita y con la pena de dejar atrás su tierra y su gente con la ilusión de labrarse un futuro mejor. Y digo que es una pena que los jóvenes no sepan (o no se paren a pensar) lo que pasaron sus padres y abuelos cuando dejaron Andalucía, o Extremadura, o Castilla, o Murcia, o Aragón, o Galicia… y vinieron a Cataluña con poco más que sus manos y sus ganas de trabajar. Hoy, muchos de estos jóvenes, muchos de estos con los que comparto generación, creen que por tener un coche que aún están pagando a plazos tienen derecho a sentirse superiores a todas esas gentes que llegan del Tercer Mundo con la ilusión de que sus hijos no vivan en la miseria. ¡Qué fácil es despreciar su trabajo, su esfuerzo y su forma de vivir cuando se tiene la barriga llena! ¡Qué fácil es pedir (o exigir) que firmen un contrato de integración cuando lleguen a nuestro país comprometiéndose a acatar nuestras costumbres!
El libro de Candel te hace reflexionar sobre lo que tus padres te han contado que vivieron cuando llegaron “del pueblo”, y te hace valorar lo que hoy tienes. Me parece muy injusto que se tilde de nosécuántascosas a los inmigrantes sin tan siquiera hacer el esfuerzo de acercarse a ellos. Y acercarse a ellos no es montarles fiestas multiculturales para sentirnos mejor con nosotros mismos, sino ayudarlos de verdad a integrarse en nuestra sociedad: trabajo, formación y servicios. Que se lo digan a mi amigo Idrissa Djiba, que tanto tiempo lleva ayudando desde el Centro de Información a Trabajadores Inmigrantes (el CITE) de CCOO a tantas y tantas personas que llegan a nuestro país y no saben ni cómo decirle al patrón que están buscando trabajo… A esto debemos contribuir, a ayudar en la integración del que llega de fuera, y a combatir a esas malas personas que se dedican a difundir falsos rumores: que si no pagan impuestos, que si les pagan la casa, que si tal, que si cual… El día en que a esta mala gente se le caiga la cara de vergüenza podremos dormir un poco más tranquilos.
El inmigrante que llegó de Andalucía en los 60’ se diferencia, en lo básico, en muy pocas cosas con respecto del que llega hoy desde Senegal o Ecuador. Aquél llegaba con una mano delante y otra detrás, el de hoy también. Aquél dejaba atrás su tierra y su gente, el de hoy también… Una diferencia sí está clara: aquél llegaba a barrios sin construir, sin agua y sin luz, sin escuelas y sin médicos, el de hoy llega a ciudades bien estructuradas y con servicios. Pero para eso pagan impuestos como nosotros ¿no?, aunque no les dejen ir a votar. Las dificultades cambian, la identidad del inmigrante no.
Volviendo al tema del libro de Candel, da pena que obras como ésta queden en el olvido y no se rescaten. Ya sé que hoy se lee poco y que se suele optar por ver la tele o jugar a la consola, pero no estaría de más que en nuestras escuelas e institutos se hiciera algo por acercar a los jóvenes aquellos trozos de nuestra cotidianeidad que parece que se están olvidando. Si queremos recuperar la “memoria histórica”, a pesar de lo desafortunado del término, empecemos por lo realmente cotidiano.
Brindo, desde un barrio charnego, por tu memoria, Candel. Descansa en paz.

2 Comments:

  • Estoy contigo. Muchos hijos de inmigrantes se creen superiores por el mero hecho de haber nacido aquí. Pero es que ni los catalanes cuyos abuelos y tatarabuelos también lo eran tienen derecbo a ello. Joder! Que todos somos personas y todos cagamos!

    By Blogger sanantheone, at 25/2/08 18:11  

  • Estoy totalmente de acuerdo contigo miguel, son muchos los que somos hijos de emigrantes, y escuchas comentarios que si su cultura, sus raices, que se adapten que lo abandonen todo y lo olviden, señores, si los andaluces,gallegos, murcianos, extremeños y demas hubiesen dejado su cultura, y raices en casa, con el movimiento cultural que tenemos en catalunya gracias a ellos, cuando la gente deja su tierra, ¿pensais que no la añoran? cuando uno la abandona es para buscar comida, para buscar y darle un futuro mejor labrado ha sus hijos, y cada dia que se acuesten cerraran los ojos pensando en la familia que dejaron, y las penas por adaptarse lo antes posible. le pido a esos hijos de emigrantes, que lo son igual que yo, que un ratito se paren y hablen con sus padres y abuelos, que le expliquen como bien dicen miguel en esos pueblos dormitorios, que como se juntaban los domingo en esa plaza catalunya(que miren fotos,veran como tienen algunas con las palomas) como le costaba adaptarse en los trabajos. nosotros hemos sido inmigrantes, y no se me cae la cara de verguenza saberlo. catalunya,francia,suiza,alemania, venezuela,argentina etc..............

    por que todos tenemos derecho a vivir bien, a una comida digna, y una educacion para nuestros hijos sea donde sea,todos somos iguales.

    siento miguel escrivir tanto jajajaj.

    PAZZO

    By Blogger PAZZO, at 2/3/08 08:38  

Publicar un comentario en la entrada

<< Home