El blog de Miguel Guillen Burguillos

1.7.05

Un país más decente


Portada de El Periódico de Cataluña, 1-7-2005

"No estamos legislando para gentes remotas. Estamos ampliando las oportunidades de felicidad para nuestros vecinos, compañeros de trabajo, amigos y familiares. Y a la vez estamos construyendo un país más decente. Porque una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros". En estos términos se expresó ayer Zapatero en su intervención en el Congreso de los Diputados en el debate sobre la reforma del Código Civil que permitirá las bodas entre personas del mismo sexo.
Me pareció una intervención brillante la del Presidente del Gobierno. Al decir "estamos construyendo un país más decente" creo que dio en el clavo. En la palabra "decente" está la clave de la cuestión, más aún si tenemos en cuenta de que se trata de una palabra de la que la derecha se ha apropiado en demasiadas ocasiones. La apertura y el progreso de la sociedad española desde el advenimiento de la democracia son incuestionables, y no se podía entender que las personas de un mismo sexo no pudieran casarse ni adoptar hijos. Los únicos argumentos que lo impedían eran de tipo religioso o mitológico, es decir, no se trataba de explicaciones racionales ni fundamentadas en el saber científico. Y la política no debe basarse ni en la religión ni en la mitología.
Y ahora nos sale la derecha más ultra montando manifestaciones en contra de temas como éste de las bodas entre personas del mismo sexo. Por favor, un poco de decencia… ¿En qué mundo vive esta gente? El caso es que están que trinan, entre una cosa y otra. Y encima no están en el poder, algo a lo que cuesta habituarse, máxime si tenemos en cuenta que históricamente lo han copado en nuestro país. Pues lo que toca: a acostumbrarse.
Dice esta derecha radical que no se puede tolerar que las personas del mismo sexo se casen, y mucho menos que adopten hijos. Que así nos cargamos la familia. En fin, lo mismo que decían cuando se aprobó el divorcio en España... ¿Y la familia ha desaparecido? Pues ya ven que no, hasta los homosexuales piden su derecho a formar una, como todo el mundo.
Enhorabuena a todo el colectivo gay, lésbico y transexual, os lo merecíais. Me he emocionado viendo las noticias y leyendo los diarios estos días. Enhorabuena también a todos los heterosexuales que han dado su apoyo a la causa, entre quienes me cuento; aquí es donde el concepto de solidaridad se llena de sentido. No se os podía dejar solos y solas. Y a seguir luchando (todos y todas), que la derecha seguirá poniendo palos a las ruedas, no os quepa la menor duda.

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