El blog de Miguel Guillen Burguillos

6.9.05

Memoria de un nieto

Recuerdo, abuelo, cuando me explicabas que en julio de 1936 estabas en tu pueblo, Sierra de Yeguas, en la provincia de Málaga. Entonces tenías diecinueve años, menos de los que tengo yo ahora, toda una vida por delante, y la posibilidad de disfrutar, en la medida de lo posible, de una juventud recién comenzada. Pero estalló la Guerra, así, en mayúsculas. En mayúsculas porque fue la única que viviste en tus carnes, porque cuando te referías a ella lo hacías sin necesidad de añadir ningún calificativo. Hablabas de la Guerra y todos sabíamos a cual te referías: a aquella que empezaron unos militares en el norte de África y provocó que durante cuarenta años reinara la barbarie en todo un país.
Cuando las tropas nacionales, las de Franco, los fascistas, los rebeldes, o como se les quiera llamar, estaban cerca de tu pueblo, tuviste que salir de él con toda tu familia, deprisa y corriendo. Y es que no era plato de buen gusto durante aquellos días, en aquella situación, el hecho que uno de tus hermanos, Juan, fuera el presidente local de las Juventudes Socialistas. Fue entonces cuando llegaste a Álora, otro pueblo malagueño. Allí tuviste que permanecer siete meses refugiado, hasta que el 6 de febrero de 1937 saliste, de nuevo con tu familia, camino de Málaga. Pero dos días después los fascistas entraron en esta capital, y no hubo más remedio que escapar hacia Almería. Y tuviste que hacerlo caminando, con toda la familia, con tus hermanos pequeños, durante los doscientos dieciocho kilómetros de costa que separan las dos ciudades, y con la aviación nacional pasando por encima de vosotros, bombardeando sin piedad alguna. No había más remedio que caminar y caminar, y el miedo no hacía más que darte fuerzas para seguir haciéndolo. Mucha gente murió allí, los viejos no podían andar y eran atrapados por los fascistas, los niños no podían aguantar... Pero conseguiste llegar a Almería con tu familia, después de un viaje que sé que nunca olvidaste, un viaje que nunca hubieras querido hacer. Entonces tomaste un tren hacia Murcia, sin separarte de los tuyos, y en esa ciudad fue donde ingresaste en el Batallón de Málaga número 2 de milicianos de la República. Eras consciente de la importancia de los acontecimientos que estaban teniendo lugar en el país, y sabías que no podías quedarte de brazos cruzados mientras la República corría serio peligro de ser sustituida por una dictadura militar. Había costado demasiado trabajo alcanzar la democracia como para permitir que una parte del ejército lo echara todo a perder.
Aquí comenzó tu periplo por gran parte de la geografía peninsular durante la Guerra. De Murcia marchaste a Teruel, donde permaneciste cinco meses. De allí, a Talavera de la Reina, en Toledo, donde ingresaste en la 47ª Brigada, siendo ya militar y permaneciendo quince meses. Entonces te fuiste a Cabeza del Buey, en Badajoz, donde estuviste un mes e ingresaste en la 189ª División de Brigada, de la que era jefe de división el legendario Enrique Líster, aquel convencido comunista que vivió en Cuba y la Unión Soviética y que luchó contra los fascistas en la Guerra Civil Española primero, y en la Segunda Guerra Mundial con el ejército soviético después.
Tras tu estancia en tierras extremeñas fuiste a parar al frente de Castellón de la Plana, donde fuisteis derrotados por el ejército fascista y tuviste que marchar al frente de Teruel. Más tarde, volviste a Extremadura, esta vez al pueblo de Talarrubia, donde solamente vivíais soldados. Es allí donde caíste enfermo y tuviste que ser trasladado a Baños de Fortuna, un pueblo de Murcia que durante la Guerra funcionaba como hospital. Allí permaneciste tres meses recuperándote.
En Murcia es donde finalmente ingresaste en el cuerpo de Carabineros, ya en el año 1939. De allí te marchaste a Valencia, capital de Carabineros, donde viviste el final de la Guerra, una guerra que finalmente no pudisteis ganar. Era el final del conflicto y el principio de una larga dictadura que solamente acabó al mismo tiempo que la vida de quien la propició y lideró. Nadie fue capaz de acabar con ella y el verdugo murió en la cama.
Es entonces cuando de Valencia volviste a Murcia, donde aún estaba tu familia, para reencontrarte con ella y volver a Sierra de Yeguas en un tren de refugiados. Era momento de recordar todo lo que había pasado en los últimos tres años. Tres años llenos de miedo, de pena, de llanto y de muerte. Tres años pegando y recibiendo tiros. Tres años huyendo del fascismo. Tres años pensando en los tuyos. Tres años. Mucho tiempo. Era momento de recordar instantes como cuando, disparando en el frente, agazapado en la trinchera, sentiste como una bala fascista penetraba en la cabeza de tu compañero, a diez centímetros de la tuya, le hacía saltar su boina hacia atrás y le arrebataba su joven vida. Fue solamente un instante, suficiente como para sentir el impacto, girar ligeramente la vista a un lado y ver como llacía en la trinchera, fusil en mano y boina en el suelo, aquel compañero que segundos antes estaba disparando contigo, codo con codo, y que ahora tenía los ojos en blanco, la boca abierta y un agujero en la frente de donde salía sangre. Sé que nunca olvidaste la expresión de su cara instantes después de su muerte.
Una vez de vuelta en tu pueblo fue apresada tu madre, y a ti te llevaron al Batallón de Trabajadores número 11, un campo de concentración entre Tarifa y Algeciras. Allí permaneciste quince meses, un tiempo lleno de pesadumbre, tristeza y hambre, mucha hambre. Viendo morir a la gente, a los viejos, a los niños, sufriendo la injusticia y la inhumanidad, pasando todo tipo de calamidades. De allí te llevaron a otro campo de concentración, al Batallón de Trabajadores número 36, en Tetuán, una zona del norte de Marruecos que entonces era territorio español. Era ya el año 1941. Hacía dos años que había terminado la Guerra, pero no así el sufrimiento. Allí tuviste que convertirte en soldado del ejército español, marchando a Targuí, en la zona del Llano Amarillo, cerca de la parte de Marruecos bajo dominio francés. En 1942 te licenciaste como soldado y tomaste en Melilla un barco que te llevó hasta Málaga, de donde retornaste a Sierra de Yeguas, tu pueblo de siempre. Ahora tenías ante ti una dura posguerra que parecía insuperable, pero que no lo fue. La Guerra y los años siguientes hicieron que tú y toda una generación no pudierais disfrutar del tesoro de la juventud, algo de lo que os privó el fascismo. Pero no pudo privarte de tu vitalidad, algo que conservaste hasta que la muerte se cruzó en tu camino.

18 comentarios:

  • Este relato lo escribí en septiembre de 2004 a partir de unas notas que tenía, pero hasta ahora no lo había publicado en mi blog. Con él pretendo hacer un pequeño homenaje a mi abuelo Miguel. Todo lo que explico aquí pasó, así que en este caso cualquier parecido con la realidad no es coincidencia. Saludos.

    De Blogger Miguel, A las 6/9/05 11:55  

  • Miguel, m'has emocionat amb aquest relat que denota una gran tendresa cap al teu avi i que parla d'una vivència autèntica i dramàtica que va marcar a la generació dels nostres avis. Has tingut molta sort de poder recollir el seu testimoni i fer-no-s'en còmplices. Jo també vaig tenir un avi que va lluitar a la guerra, però va morir massa jove com per que em pogués transmetre els seus records, jo tenia només 2 anys. Sé que va ser gairebé de la quinta del biborón, perquè tenia tot just 19 anys quan va esclatar la Guerra. Va estar, també, a Teruel i Castelló i va acabar la Guerra a la ciutat de València, internat a la Plaça de Bous que funcionava com a presó. Gràcies a un salvconduït que li va expendre un mataroní de l'altre bàndol va poder tornar a Mataró i casar-se amb la meva àvia i tenir el seu primer fill. No obstant l'any 1941-42 va haver d'anar a fer la mili a la Coruña, ja que l'estada a l'exèrcit republicà, els rojos segons els victoriosos feixistes, no es comptava com servei militar. Un càstig més als derrotats.

    De Blogger Joan Safont, A las 6/9/05 12:25  

  • Gràcies Miguel per volguer compartir aquest retall d'història.

    De Blogger Cesc Amat, A las 6/9/05 13:59  

  • Has llegit soldados de salamina? Està molt bé i alguns personatges reflecteixen bastant bé allò que he sentit llegint el teu relat.

    De Anonymous Anónimo, A las 6/9/05 15:40  

  • No l'he llegida aquesta obra Pedro, és una de les que tinc pendents per llegir. La pel·li la tinc però tampoc l'he vista, a veure si el teu comentari m'anima a fer-ho. Gràcies per la suggerència. Salut!

    De Blogger Miguel, A las 6/9/05 17:10  

  • Felicitats pel post, Miguel.

    De Blogger Ramon Bassas, A las 6/9/05 18:07  

  • Compi, con este relato, que ya leí en su día, me ha venido a la mente toda aquella gente que entrevisté cuando realicé el estudio de biografías obreras durante el franquismo.
    De echo hoy en día debemos muchísimo a esa generación que lucho por la libertad, la democracia y sobretodo por el respeto a la humanidad. A cambio muchos de ellos perdieron su juventud, muchos amigos y familiares por el camino y tuvieron que vivir una de las etapas más negras de nuestra historia.
    De echo a mi me ha recordado bastante a la historia de mis dos abuelos, uno en el bando rebelde o nacional y el otro en el bando republicano. Recuerdo que uno de ellos me explicaba como el y pocos más fueron los supervivientes de la División 150 franquista. Esta comandada por el famoso General Sáez de Buruaga y famosa por incorporar a adolescentes y por ser uno de los batallones más duros de las filas franquistas y que calló ante las milicias y el ejército republicano en Brunete. El pudo huir, pero tuvo una herida que le acompañó hasta la muerte a nivel físico. A nivel psicológico explicaba haber conocido la barbarie humana.
    http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Brunete

    De Blogger Izan, A las 6/9/05 18:25  

  • Miguel,

    Felicitats pel post! Recuperar la memòria històrica vol dir recuperar aquests petits retalls de vida, que 40 anys de dictadura van enterrar sota una pesada llosa.
    Jo també et recomano Soldados de Salamina i també l'últim del mateix autor, La Velocidad de la Luz de Javier Cercas, que en aquest cas parla de la guerra del Vietnam.
    Segueix així!

    De Blogger Eu, A las 7/9/05 10:21  

  • Miguel,
    simplement (però profundament): gràcies.
    joan

    De Blogger Joan Salicru, A las 7/9/05 14:19  

  • qué bonito relato. Y qué completo. De esta manera, la memoria histórica no se pierde.

    Mi abuelo Pascual sólo tenía una año menos que el tuyo, y también luchó en la guerra, pero del otro bando. También estuvo una época por la zona de Castellón, y puede que incluso se ambos se enfrentaran.

    Al igual que tu abuelo, el mío también perdió su juventud, aunque la diferencia fue que estaba en el bando de los ganadores, y después de la guerra pasó mucha hambre, pero no miedo de acabar en las cárceles de Burgos, como les ocurrió a muchos de sus amigos por sus ideas políticas. Prefería no implicarse en esas cosas y por eso se libró.

    De Anonymous Anónimo, A las 21/9/05 09:43  

  • por cierto, el comentario anterior es mío, que no sé por qué no ha salido mi nombre.

    De Anonymous Anónimo, A las 21/9/05 09:44  

  • Un relato emocionante. Mi abuelo también sufrió una historia parecida. Estuvo en el Batallón de Trabajadores nº91 en Oviedo. Estoy intentando conocer su historia, pero no soy capaz de encontrar la fecha exacta de ingreso y la fecha en que quedó en libertad. ¿Usted como lo hizo?
    Muchas gracias por el relato.

    De Anonymous Anónimo, A las 22/8/06 11:37  

  • Me ha emocionado leer su comentario. Soy un joven vecino y residente en Sierra de Yeguas que, por casualidad y a altas horas de la madrugada, ha encontrado la triste historia de un paisano que sufrió como tantos las penurias de la Guerra civil.
    Un saludo desde Sierra de Yeguas, Miguel.

    De Anonymous Anónimo, A las 5/1/08 03:54  

  • Me ha emocionado leer su comentario. Soy un joven vecino y residente en Sierra de Yeguas que, por casualidad y a altas horas de la madrugada, ha encontrado la triste historia de un paisano que sufrió como tantos las penurias de la Guerra civil.
    Un saludo desde Sierra de Yeguas, Miguel.

    De Anonymous Anónimo, A las 5/1/08 03:54  

  • hola miguel yo soy paisano de sierra de yeguas tambien y busco la historia de mi abuelo que tambien creo que fallecio durante las post guerra, mi pregunta es ?si de esto te informastes por tu abuelo y familia o buscastes informacion por fuera de ellos?
    Me llamo jose y me seria de mucha utilidad que alguien me puediese echar una mano. gracias de antemano por todo

    De Anonymous Anónimo, A las 14/2/10 22:15  

  • Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    De Blogger María José García Notario, A las 11/7/14 16:56  

  • Hola Miguel!!
    Mi nombre es María José y soy de Sierra de Yeguas. Has realizado un gran trabajo y una aportación muy valiosa para la memoria histórica.
    Mi abuelo era de la quinta del 36, le tocó luchar en el bando de Franco siendo republicano y, paradojas de la vida, me parece que se encontró con tu abuelo en la batallas, pero en el bando contrario. ¡Qué atroz es la guerra!
    Un profesor de Historia Contemporánea nos dijo que no hay mejor documento histórico que aquél que nos aporta el que vive los acontecimientos en primera persona. Yo quise que mi abuelo me contara su historia en la Guerra Civil pero cuando dije a hacerlo, él ya sufría de demencia.
    El leer tu entrada ha sido como recobrar los recuerdos de mi abuelo también. Gracias nuevamente por ese trabajo.
    Además de Sierra de Yeguas, tenemos otra cosa en común: yo también soy licenciada en Ciencias Políticas.
    Un abrazo desde el sur. Espero que no pierdas el contacto con tus raíces.

    De Blogger María José García Notario, A las 11/7/14 17:06  

  • Hola María José. Me alegra que te haya gustado este escrito. Nunca podremos estar suficientemente agradecidos a la generación de nuestros abuelos, que tanto sufrió. Estos pequeños homenajes es lo mínimo que podemos hacer. He estado echando un vistazo a tu trabajo "Recuerdos de nuestros emigrantes" y me ha encantado. Además, me ha sorprendido ver en algunas fotos (las correspondientes al apartado que dedicas a la emigración a Cataluña) a mi tío-abuelo Juan Guillén. ¡Qué alegría! No te preocupes que mi contacto con el Sur es frecuente, y mis viajes a Andalucía también. El día que uno pierde sus orígenes está perdido. ¡Estamos en contacto! Un abrazo.

    De Blogger Miguel, A las 3/9/14 13:27  

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