El blog de Miguel Guillen Burguillos

8.11.05

Terrorismo economicista

Ayer murieron en Granada seis trabajadores, en el tajo, mientras curraban. Suma y sigue, y no hay manera de que la lacra de la siniestralidad laboral deje de cobrarse vidas día sí y día también en nuestro país. España, después de Portugal, es el país de la Unión Europea con mayores índices de siniestralidad laboral, índices que suben año tras año sin que se aborde el problema con la contundencia y el interés necesarios. La precariedad laboral, las subcontratas, la falta de sensibilización de los empresarios en temas de salud laboral, la desidia de los gobiernos… son factores que no ayudan en absoluto a solventar el problema. Tres trabajadores mueren al día en España mientras trabajan y otros veinte sufren heridas de gravedad. Si echamos cuentas, la siniestralidad laboral se cobra a lo largo del año unas mil víctimas mortales. Muchas. Demasiadas.
Desde el sindicalismo de clase y general no nos cansaremos de reclamar actuaciones en contra de la siniestralidad laboral, pero mientras el Gobierno y la Patronal no dejen de tomarse el asunto como algo de interés secundario seguirán muriendo trabajadores en proporciones aún mayores a las actuales.
Manolo Vázquez Montalbán escribió en su libro La Aznaridad:

"Pero no sólo de terrorismo etarra se nutre la voraz máquina de la memoria colectiva. El día mismo en que se iniciaba la hasta ahora última carrera electoral homologada, hubo huelga en la construcción como protesta por los muertos en accidente laboral: trescientos en un año. Trescientas víctimas del terrorismo de la contratación precaria. Trescientas víctimas del éxito de las estadísticas. Trescientos cadáveres en la cuenta del economicismo, la ideología dominante en el momento en que la derecha decreta la muerte de las ideologías. Ésos sí han muerto de éxito. A medida que bajan las cifras del paro, suben las de la muerte entre trabajadores fast food, trabajadores engullidos como comida rápida, a bajo costo, a los que no se les pide la experiencia necesaria para sobrevivir en condiciones laborales de alto riesgo. Algunos de esos trabajadores deben la inexperiencia que los conduce a la muerte a la fluidez del mercado laboral, ese eufemismo tantas veces criminal, a la alegría con la que se practican las fusiones de empresas que siempre, siempre, llevan aparejadas miles de despidos, de desplazados hacia el paro o hacia trabajos precarios.
Cada vez que se comunican los números del descenso del paro deberían aportarse los datos cualitativos de cuántos de esos trabajadores que ya no están en paro han pasado a lo que antes se llamaba mejor vida y que ahora debería llamarse limbo estadístico. Lo dicho ¡Dios mío, qué solos se quedan los muertos! Y qué necesaria sería una agrupación de víctimas del terrorismo economicista"
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1 comentarios:

  • Hola, soy Jacinto. Un sublime comentario, si señor.
    Estoy totalmente indentificado con tus comentarios y con la cita de Montalbán.
    Saludos.

    De Anonymous Anónimo, A las 11/11/05 12:54  

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