El blog de Miguel Guillen Burguillos

26.10.07

Los bloggers italianos, bajo sospecha

El gobierno italiano está preparando una ley para controlar los blogs. Parece que se quiere acabar, en la medida de lo posible, con la impunidad de que se goza en la red a la hora de verter todo tipo de insultos, improperios y gamberradas. Eso dicen desde el gobierno de Prodi, y me parece una auténtica barbaridad. Intentaré explicarme. Resulta que Ricardo Franco Levi, subsecretario de Il Professore, ha presentado un proyecto de ley que, una vez aprobado, servirá para controlar todo lo que se publica en los blogs italianos. Se pretende obligar a los administradores de cualquier web o blog a contratar un periodista colegiado que se responsabilice de todo lo que allí se publique. Y si alguien vierte difamaciones será multado e incluso podrá acabar entre rejas. Además, los bloggers deberán registrarse como empresas editoriales y pagar así los correspondientes impuestos que están obligados a pagar dichas entidades. Todo parece una broma ¿verdad? Pues no lo es. Y es que Italia es diferente, y la política italiana aún más. Así, a uno a veces no le extraña que personajes como Beppe Grillo se conviertan en auténticos ídolos de masas.
Me parece una barbaridad que el poder público intente intervenir también en cuestiones como ésta. Ya conocemos las ansias intervencionistas de determinados políticos (en nuestro país también los tenemos y los sufrimos, tanto en la derecha como en la izquierda), pero este caso pienso que roza el esperpento. Intentar controlar algo tan incontrolable como son los diarios publicados en Internet tan solo servirá para crear nuevas polémicas e incrementar los gastos del erario público, unos gastos que únicamente servirán para justificar los cargos que se crearán ad hoc. Y es que yo me pregunto: ¿qué blogs estarán sujetos a esta nueva legislación italiana? ¿Los que estén administrados por italianos? ¿Los que dependan de un servidor italiano? ¿Los que estén escritos en italiano? La verdad, me parece una broma de mal gusto. Ya se ha intentado de mil y una formas controlar, por ejemplo, las descargas de cine y música, y nadie ha podido ejercer un control efectivo. Al final, como ha pasado en España, se ha optado por introducir impuestos indirectos (además del IVA) en la compra de CDs y DVDs vírgenes, y así todos a pringar.
Es cierto que hay quien utiliza la libertad que nos ofrece Internet para insultar o descalificar inmunemente (o cosas peores), pero no se trata de que paguen justos por pecadores. Y aquí no hay que levantar demagógicamente la bandera de la libertad de expresión, como desgraciadamente se hace con frecuencia. Y es que cuando hay que actuar contra alguien que hace un uso indebido de Internet la policía (y la ley) ya dispone de medios suficientes para perseguir y castigar a los responsables, y creo que la mejor solución no es poner bajo sospecha a todos aquellos que tengan un blog. Las protestas en Italia (y en el extranjero) no se han hecho esperar, y lo cierto es que esto justo acaba de empezar. Ahora esperemos que no haya una onda expansiva que lleve a los gobernantes de países como el nuestro a proponer medidas como ésta, aunque uno ya se lo espera todo. En fin, tiempo al tiempo…

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