El blog de Miguel Guillen Burguillos

3.11.07

Mi generación, nuestra generación

El otro día, en el cine, en esos diez (o más) minutos interminables de publicidad que estamos obligados a soportar antes de que comience la película por la que hemos pagado siete euros, vi por primera vez un anuncio de Coca-Cola que probablemente se convertirá en un éxito. Se trataba de un grupillo de treintañeros que hablaban de cómo fue su infancia y adolescencia, recurriendo a diferentes elementos y recuerdos de la cotidianeidad del momento. Me vino a la memoria un escrito que hace un tiempo recorría Internet en forma de correo electrónico reenviado una y mil veces, y que causó sensación entre quienes nos sentíamos identificados con lo que allí se decía.
Creo que la primera vez que recibí aquel e-mail me lo envío mi amiga Mariví, una chica que, como yo, se crió en uno de esos barrios periféricos, obreros y urbanos que nacieron fruto de la inmigración de los 60', pero en vez de un barrio de una ciudad barcelonesa, Mataró en mi caso, lo hizo en uno de Fuenlabrada, ciudad dormitorio cercana a Madrid. Siempre he pensado que quienes crecimos en aquellos barrios barceloneses en aquella época (los 80'), si hay alguien con quien guardamos muchas similitudes y con quienes tenemos que sentirnos identificados a la fuerza, es con esos chicos y chicas que crecieron en los barrios periféricos de Madrid (y de muchas otras grandes urbes de España) y sus ciudades dormitorio. Y es que, por más que haya gente que nos obligue a sentirnos identificados con alguien con quien solamente compartimos país o nación (que más da) de nacimiento, la realidad es la que es, y por mucho que nos intenten hacer ver lo que no es, por más que nos pinten "Madrid" como algo lejano, remoto, intolerante y nosecuántascosasmás, yo siempre me sentiré identificado con gente como mi amiga Mariví. Bueno, como veo que, como de costumbre, me estoy dispersando, aquí os hago un "copia-pega" de aquel correo electrónico del que os hablaba y que, muy probablemente, muchos hayáis leído en una de las varias versiones que recorrían la red. Un homenaje a mi generación, a nuestra generación. Ahí va:

El objeto de esta misiva es la de reivindicar una generación, la de todos aquellos que nacimos en los 80' (un par de años arriba, un par de años abajo), la de los que estamos currando de algo que nuestros padres ni podían soñar, la de los que vemos que el piso que compraron nuestros padres ahora vale 20 o 30 veces más, la de los que estaremos pagando nuestra vivienda hasta los 80 años. Nosotros no estuvimos en la Guerra Civil, ni en Mayo del 68, ni corrimos delante de los Grises, no votamos la Constitución y nuestra memoria histórica comienza con las Olimpiadas del 92. Aunque no nacimos en una dictadura, siempre hemos tenido una conciencia democrática y la serie "Cuéntame" nos parece una basura que hace apología del Franquismo. Por no vivir activamente la Transición se nos dice que no tenemos ideales y sabemos de política más que nuestros padres y de lo que nunca sabrán nuestros hermanos pequeños y descendientes. Somos la última generación que hemos aprendido a jugar en la calle a las chapas, la peonza, las canicas, la comba, la goma o el rescate y, a la vez, somos la primera que hemos jugado a videojuegos, hemos ido a parques de atracciones o visto dibujos animados en color. Los Reyes Magos no siempre nos traían lo que pedíamos, pero oíamos (y seguimos oyendo) que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que vinieron después de nosotros sí lo tienen realmente y nadie se lo dice. Se nos ha etiquetado de "Generación X" y "Generación Sandwich", y tuvimos que tragarnos bodrios como "Reality Bites", "Melrose Place" o "Sensación de vivir", y más adelante, "A las 11 en casa" y "Compañeros" (te gustaron en su momento, pero tú vuelve a verlas y verás qué chasco...). Lloramos con la muerte de Chanquete, con la madre de Marco que no aparecía, con lo mala que era la Señorita Rottenmayer... Somos una generación que hemos visto a Maradona hacer campaña contra la droga, que nos reímos de un anuncio que decía que si el Madrid era otra vez campeón de Europa, que durante un tiempo tuvimos al baloncesto como el primero de los deportes. Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo, de pata de elefante y con la costura torcida; nuestro primer chándal era azul marino con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos pasados los 10 años. Entramos en el colegio cuando el 1 de noviembre era el día de Todos los Santos y no Halloween, cuando todavía se podía repetir curso; fuimos los últimos en hacer BUP y COU, los pioneros de la ESO. Hemos sido las cobayas en el programa educativo, somos los primeros en incorporarnos a trabajar a través de una ETT y a los que menos les cuesta tirarnos del trabajo. Siempre nos recuerdan acontecimientos de antes de que naciéramos, como si no hubiéramos vivido nada histórico. Nosotros hemos aprendido lo que era el terrorismo contando chistes de Irene Villa, vimos caer el muro de Berlín y a Boris Yeltsin borracho tocarle el culo a una secretaria; los de nuestra generación fueron a la guerra (Bosnia, etc.), cosa que nuestros padres no hicieron; gritamos "OTAN no, bases fuera", sin saber muy bien qué significaba y nos enteramos de golpe un 11 de septiembre. Aprendimos a programar el video antes que nadie, jugamos con el Spectrum, odiamos a Bill Gates, vimos los primeros móviles y creímos que Internet sería un mundo libre. Somos la generación de Espinete, Don Pimpón y Chema el panadero, los que recordamos a Enrique del Pozo cantando con Ana ("abuelitodimetú"...), "Los mundos de Yupi" y las pesetas rubias. Nos emocionamos con Superman, ET o "En busca del Arca Perdida". Comíamos Phosquitos y los Tigretones eran lo mejor, aunque aquello que empezaba (algo llamado Bollycao) no estaba del todo mal. Somos la generación del "El coche fantástico", "Oliver y Benji"... La generación que se cansó de ver las Mamachichos. La generación a la que le entra la risa floja cada vez que tratan de vendernos que España es favorita para un mundial. La última generación que veía a su padre poner la baca del coche llena de maletas para ir de vacaciones, y ¿por qué no?, la última generación cuerda que ha habido. Este correo está dedicado a las personas que nacieron entre 1975 y 1985. ¡La verdad es que no sé cómo hemos podido sobrevivir a nuestra infancia! Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos en la España de antes: nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bags, hacíamos viajes de más de 3 horas sin descanso con cinco personas en el coche y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños. Andábamos en bicicleta sin casco, ni protectores para rodillas ni codos. Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces. No había móviles. Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerras de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina (roja) y unos puntos y al día siguiente todos contentos. Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila que, rara vez, tenía refuerzo para los hombros y, mucho menos ruedas. Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso, alguno era gordo y punto. Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada. Sólo nos contagiábamos los piojos en el cole, cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente (o los más afortunados con Orión). Y ligábamos con l@s niñ@s jugando a beso, verdad y atrevimiento o al conejo de la suerte, no en un chat diciendo memeces. Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible, si acaso nos soltaban un guantazo o un zapatillazo y te callabas. Tuvimos libertad, fracaso, respeto, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello. ¿Tú eres uno de ellos? ¡Enhorabuena! Pasa esto a otros que tuvieron la suerte de crecer como niños, antes de que todos estos niñatos que hay ahora que se creen algo y no tienen respeto ni educación a nadie destrocen el mundo en el que vivimos. ¡Un saludo a todos!

7 comentarios:

  • Que fuerrrrte! El viernes pasado alguien me leyó el mail recordando que meses atrás yo se lo había enviado. Qué fuerrrrrtteeee!!!!

    De Blogger Nadia, A las 6/11/07 16:19  

  • ¡¡Gracias!!

    De Blogger Unknown, A las 6/11/07 21:03  

  • Qué buena la idea del post, Miguel! Aunque yo sea "algo" mayor para identificarme 100% con tu generación, he sentido una agradable ola de añoranza con alguna de las cosas que decías (no con todas, claro, que para algo somos de partidos diferentes, jeje...)
    Por cierto, ayer te echamos de menos en el encuentro de antiguo alumnado de la UPF... sabes ya quién soy? ;-) RQB

    De Anonymous Anónimo, A las 7/11/07 17:33  

  • Ufff, Miguel yo ya he pasado los 30, y que quieres que te diga... me siento más joven, pero no veas lo que hemos vivido.
    Ostras aluciono con las fotos, las has clavao...

    Merino

    De Anonymous Anónimo, A las 8/11/07 00:22  

  • Bona radiografia de la nostra generació Miguel. Jo també vaig veure l'anunci però l'associava més a una cervessa que a la coca-cola. Quan quedes amb els amics fas birres no cokes!!

    I veient com pujen les noves generacions, dones gràcies de lo que hem viscut, que ara veus cutre però en el seu moment era la bomba!!

    salutacions!!

    De Blogger Cisco, A las 8/11/07 16:59  

  • Qué guapo l'article. Miguel vols que et faci una confidència? Fa anys, ara que han tornat a posar Melilla al mapa, vaig anar a aquella ciutat, ara autònoma, ja saps a què. Anys 70, ens va visitar el princep. Bé tant a Almeria, al campament, com a Melilla amb les úniques persones que podia parlar, passar-nos llibres, compartir músiques, ... era amb gent de ciutat. Tret d'un asturià, periodista, maig del 68 a París, comunista i del sindicat, ... tots eren d'una ciutat. Sí, sí de Madrid. Conclusió: generalitzar és erroni i els tòpics ens porten a fer-nos equivocar.

    De Blogger Jaume, A las 10/11/07 19:10  

  • Hola MIGUEL como vas ,esta es tu generacional que yo la comparto era maravilloso ver como disfrutarais todos ,yo tengo un hijo de tu edad y como yo siempre me he sentido mas joven he disfrutado con buestra generación tanto como tu ,ya que en mi generación solo viviamos para trabajar yo os admiro por buestros gustos un saludo para todas las generaciones ENCARNA

    De Anonymous Anónimo, A las 23/8/08 11:47  

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