Hoy, 22 de marzo de 2015, hace exactamente diez años que
abrí mi blog. Produce vértigo darse cuenta de que ha pasado una década.
Recuerdo que entonces éramos pocos los que teníamos un blog, incluso
organizábamos cenas entre los blogueros de Mataró, algo que en pocos meses se
convirtió en misión imposible por la proliferación exagerada de bitácoras
virtuales. Hoy resulta curioso releer cosas que he ido escribiendo durante
todos estos años: acontecimientos que ya ni recordaba, opiniones que tenía y
que hoy seguramente ya no suscribiría de la misma forma...
Diez años después, todo ha cambiado mucho: el titular o el
exabrupto y sus famosos 140 caracteres se imponen a los artículos más o menos
extensos. Dedicar más de treinta segundos a leer lo que piensa alguien se ha
convertido en un esfuerzo prácticamente sobrehumano. Pues bien, hoy, diez años
después de mi estreno como bloguero, quiero reivindicar la vigencia de la
reflexión sosegada y tranquila. Opino que las cosas son demasiado complicadas
como para expresarlas en unas cuantas palabras sin provocar malentendidos y me
parece una hazaña que haya gente (que la hay) que sea capaz de hacerlo. Quizá
por eso no me atrevo a abrir una cuenta de Twitter. Y es que estas armas las
carga el diablo... Pues eso, que mientras me apetezca seguiré publicando
reflexiones en mi blog. Y si son como mínimo diez años más, pues mejor que
mejor.
0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio