Unas notas sobre mi amigo Sergio Morales, candidato de Catalunya en Comú en Mataró
Guardo muchos y buenos recuerdos junto a Sergio, gran parte de ellos durante las fiestas de Cirera, que año tras año tienen lugar entre finales de agosto y principios de septiembre, y que son el orgullo de la gente de nuestro barrio y ¿por qué no decirlo? de toda la ciudad. Recuerdo a Sergio siempre al pie del cañón, vendiendo tiques o poniendo cervezas o frankfurts en la barra del bar, yendo a encargar el pan del día siguiente a altas horas de la noche, organizando la comisión infantil o lo que hiciera falta. Y es que si hay una característica que define a Sergio es el liderazgo. Es un líder nato, desde muy jovencito. Y no lo digo yo: preguntadle a cualquier persona que haya trabajado codo a codo con Sergio: en el esplai, en la comisión de fiestas, en la asociación de vecinos, en la cooperativa, o cuando se fue a Galicia a limpiar en las playas el chapapote del Prestige. De las fiestas recuerdo las primeras cervezas en vasos de plástico que nosotros mismos nos servíamos, la cantidad de horas organizando las fiestas, en los locales de la asociación o en el patio del colegio, las salidas con la colla gegantera del Guardavinyes, o lo mucho que aprendimos de grandes maestros como Manuel Molina o Miguel López, por citar solamente dos nombres de las decenas de personas que año tras año hacen que Cirera organice la mejor fiesta de barrio de Mataró.
Con Sergio siempre hemos compartido también nuestra pasión por la política, que en nuestro caso desde muy jovencitos practicamos militando en nuestro partido, Iniciativa per Catalunya Verds. Tengo muchos recuerdos, pero hay uno que tengo grabado y que sé que le gustará que lo explique: un sábado, después de una jornada completa de asamblea del partido en Barcelona, a la hora de regresar a Mataró los dos lo hicimos con nuestro querido y recordado Romuald Grané, en su viejo y pequeño coche, y con él al volante. Daba gusto compartir buenos ratos con Romuald. No sé por qué, pero tengo ese recuerdo en mi cabeza. Creo que la última vez que vi con vida a Romuald, en la residencia de la Gatassa, fue precisamente con Sergio. Siempre nos decía que si había un acto al que nunca debíamos faltar, es al que cada mes de febrero se organiza en el cementerio de Montjuïc para recordar a los camaradas del PSUC que fueron fusilados por el régimen franquista. Me viene a la memoria también aquella época en la que yo me distancié de la organización y me encontraba con Sergio a finales de cuatrimestre en la universidad, para hacer los exámenes de la UOC. Recuerdo su insistencia en que debía reactivarme y volver a militar activamente. Y debo reconocer que él, junto a otro de mis buenos amigos, Esteban Martínez, tuvo mucho que ver en que volviera a implicarme en el partido y a dedicar una parte importante de mi tiempo a la militancia.
Sergio no es de los que despertó hace poquito ni se apuntó a ninguna moda. Él siempre supo que la política o la haces o te la hacen, y se implicó hace mucho, cuando muchos que hoy pretenden dar lecciones desde un adanismo infantil ni sabían lo que era un partido, una entidad o un movimiento social, ni habían movido nunca un dedo. Por eso Sergio, a pesar de su juventud, tiene en la veteranía y la experiencia otras de sus muchas cualidades.
Tengo en la memoria una charla que tuvimos comiendo hace un par de años, en un caluroso día del mes de enero en el centro de Santiago de Chile, donde por entonces él vivía y trabajaba. Estuvimos charlando de política y, en un momento de la comida, se solté (y el sabía que se lo iba a soltar): "bueno, ¿qué? Cuando vuelvas a Mataró tienes que dar el paso, ¿eh?". Él ya sabía a qué paso me refería, un paso que muchas personas le llevábamos reclamando desde hacía muchos años. Gente de diferentes sensibilidades dentro de nuestro espacio político ha visto siempre en él una persona perfecta para liderar nuestra candidatura en Mataró, porque otra de las grandes cualidades de Sergio es que tiene una gran capacidad para aglutinar y hacer que diferentes personas participen en los proyectos que germinan en su cerebro. Que pregunten a quienes hace muchos años en el barrio veían una locura desvincular el esplai de la parroquia y crear un nuevo proyecto laico, que al final acabó convirtiéndose en la asociación juvenil Pampayuga.
Sergio tiene ante sí ahora un reto difícil pero muy ilusionante. Coge el testigo de las personas que durante cuarenta años nos han representado con tanta dignidad en el ayuntamiento, primero con el PSUC, luego con Iniciativa, y ahora con Catalunya en Comú-Podem. Personas que han jugado un papel fundamental en la transformación de nuestra ciudad. Pienso en el trabajo de Salvador Milà, Manuel Molina, Antonio Rodríguez, Pep Illa, Carmen Ortega, Miqui Ponce, Kitty Guirao, Pep Comas, Conxita Calvo o Esteban Martínez, entre otros concejales y concejalas de nuestro espacio, un espacio que siempre se ha caracterizado por el trabajo, la honestidad, el compromiso y la coherencia. Venimos de lejos y vamos más lejos aún, que decimos siempre, con un pie en la calle y otro en la institución. Digo que es un reto difícil porque la situación política es especialmente compleja, lo sabemos de sobra, y porque el reto es mayúsculo, teniendo en cuenta que nuestra candidatura sale a ganar, no a tener una posición subalterna. Hace falta una representación bien nutrida de concejales de izquierdas, porque sin las izquierdas, sin el entendimiento entre sus diferentes sensibilidades y sin la unidad imprescindible, no será posible aplicar políticas en favor de la gente común, que es la que más precisa de unas instituciones fuertes y a su servicio. Políticas que se centren en los problemas reales de las clases populares y trabajadoras: trabajo, sanidad, educación, vivienda, transporte público, seguridad... Pero a la vez es un reto ilusionante, porque existe un equipo de personas preparado y con energía para gobernar, y porque ser el alcalde de tu ciudad quizá sea el honor más grande que puede tener una persona implicada en la gestión de lo común como es mi amigo Sergio Morales. Porque en tiempos líquidos o incluso gaseosos, hacen falta personas sólidas como él.
Sergio lleva años desarrollando brillantemente su carrera profesional en el mundo de la economía social y los servicios de atención a las personas, en diferentes cooperativas y otras empresas. En nuestro país y en el extranjero, dando vueltas por medio mundo, conociendo gente diversa y gestionando equipos de muy diferente tipo, siempre con éxito. Ahora que vuelve a estar en su querida ciudad de Mataró, ha decidido dar un paso más, aparcar generosamente su carrera profesional y dedicar unos años importantes de su vida a representarnos en el ayuntamiento. Está ilusionado y con mucha fuerza, lo sé de buena tinta, y no tengo ninguna duda de que esta será otra etapa de éxito en su vida. Sabe que cuenta con el apoyo de muchas personas y que todo está a su alcance. Ser el Alcalde de Mataró también.
Un abrazo compañero, amigo.






1 comentarios:
Inteligente, honesto con mucha capacidad, pero sobre todo persona que piensa en la gente, gente de su ciudad.
Un abrazo
De
Unknown, A las
20/1/19 11:19
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